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10985186_470228689792223_3067108441931987958_nMuy a menudo, nuestros pacientes, amigos y familiares nos preguntan si nos lesionamos y cuando nuestra contestación es que sí, nos miran con cara de sorpresa.

Pues sí, los fisios también nos lesionamos. Te voy a contar mi última lesión, ¡UFFF que dolor, no lo quiero ni recordar!.

Hace 3 meses fui mamá y quizás, de coger a la “peque” en brazos entre otras cosas, un día empecé a notar dolor en mi hombro izquierdo. Al principio, no le di importancia pero, fue a más y a los 2 días casi ni lo movía y digo casi, porque gracias a que a que soy fisio, me dí cuenta de lo que tenía y que podía llegar a pasar si no tomaba pronto cartas en el asunto, con lo que empecé a poner frío y a trabajar la movilidad en casa.

Además, les expliqué a mis compañeros la situación y me atendieron de urgencia ese mismo día, de ahí la importancia de llamar al fisioterapeuta y que éste valore la posibilidad de empezar el tratamiento cuanto antes, aunque sólo sea para empezar con medidas antiinflamatorias y analgésicas. En mi caso, ese día, también pudieron hacerme terapia manual y ponerme ondas de choque.

Mi sorpresa, fue al día siguiente, había ganado bastante movilidad y el dolor había disminuido, me sentía contenta y feliz, porque llevaba días sin coger a la “enana”…

Decido hacerme unas radiografías y una ecografía, donde me dicen que tengo un “engrosamiento del tendón” y calcificaciones de gran tamaño. ¡Oh no!, mi pregunta…¿ cuánto tiempo me llevaría ahora recuperarme si en un par de meses vuelvo al trabajo?.

En el equipo, decidimos hacer un tratamiento de forma diaria unos días, para conseguir bajar más la inflamación y el dolor, con fisioterapia convencional, que consistía en poner Microonda, Ultrasonido, Masaje y ganar Movilidad pero, nunca olvid